Con galones en toda la vestimenta, con heridas de muchas batallas, con la sonrisa de una vida repleta de satisfacciones, nos recibe Miguel Grau seminario.
Don Miguel buenas tardes, perdón, me respondió caballero es como me llaman y mis amigos miguelon.
¿Peruano del milenio le gustara mejor?,
No no, solo llámeme miguel por favor.
Usted en mis tiempos es muy recordado, biografías, docuemtales y su nombre esta en todos lados, ¿acaso usted le gusta lo pomposo?
Para nada, me respondió, pero me hace sentir orgulloso.
¿Es adecuado morir por su patria?
Con segundos de reflexión, me respondió cordialmente:
Nunca es poco necesario inmolarse dignamente, si por la tierra que te vio nacer tienes que sacar tu espada, hazlo sin titubear, pues la causa es justificada.
¿Es justificado sacrifar y asesinar gente?
Es el sacrificio del enemigo o el tuyo y el de tu raza, pues la sangre derramada la trapearan con tu bandera y un trofeo enorme y bello todos harán de ella.
Todos ahora se preguntan ¿Cómo es que usted perdió la vida?
Eso no importa ahora, pues de algo debí morir, a manos del enemigo o por cualquier enfermedad la cusa y el motivo solo dios lo sabe, pero aquí donde me encuentro tengo la mejor luz, el brillo de los colores rojo y blanco, en toda su plenitud.
¿Como es que ve el Perú de hoy?
Como todo pueblo con ventajas y desventajas, defectos y virtudes, pero siempre con la ganas de salir adelante con todo y vicisitudes. Tengamos fe en que seremos siempre mejores, y estaremos siempre alerta con los invasores y los que pretendan quitarnos lo que nos pertenece, estén siempre bien parados al frente, y descuiden, no teman, yo siempre estaré presente.
¿Cómo. Le gustaría ser presidente?
No no, no me mal interprete, solo expreso lo orgulloso que estoy sabiendo que en mi país aun hay personas dispuestas a estar al frente, con las armas bien preparadas para defender nuestros intereses.
Bueno Don miguel ha sido un verdadero placer
El gusto ha sido mío y cuando quieras estaré dispuesto, ah y no te confundas para ti soy Caballero.
martes, 14 de octubre de 2008
jueves, 7 de agosto de 2008
JUGAR A CORRER
Viernes 5:31 de la tarde, las calles de las Bellas artes en el distrito de San Borja se encontraban aparentemente tranquilas, aunque como ya es costumbre el ruido es el que impera en Lima, el caos vial y la falta de conciencia peatonal son los protagonistas a toda hora.
Un auto modelo station wagon de color amarillo viene a toda velocidad pasándose la luz roja de la primera esquina, aparentemente el conductor se encontraba en estado de ebriedad, dado que el sentido zigzagueante no era muy coherente.
El destino ya estaba marcado algo trágico pasaría por culpa de la imprudencia y el alcohol. Ahora el auto viene con mayor velocidad esta vez era toda una bala, muy cerca de esta autopista se encontraba un parque donde las familias suelen jugar entre ellos con sus mascotas, compartiendo momentos de alegrías, en estas circunstancias las cosas de darían de otra forma.
Un encuentro deportivo de 5 pequeños terminaría en tragedia, el balón sale fuera del parque, uno de ellos se dispone a recogerlo, se posa justo en medio de la autopista y el automóvil amarillo lo arrolla sin ninguna compasión.
Los transeúntes no lo podían creer, la gente murmuraba como si se tratase de un evento deportivo, el auto se dio a la fuga y el cuerpo del pequeño quedo regado en un charco de sangre.
Nadie se atrevió a auxiliar al niño, solo atinaron a llamar a una ambulancia que para variar tardo cerca de una hora para llegar al lugar del hecho, el rostro de los hombres de blanco lo decían todo, el niño falleció a manos de los factores que mencionamos anteriormente, alcohol e imprudencia. Si estos dos tuvieran vida es muy probable que se encontrarían con cadena perpetua, pero en el Perú aunque duele decirlo, estuvieran en las calles sin temer, y quitando vidas a diestra y siniestra.
Los familiares del pequeño llegaron desesperados al hospital donde se encontraba su cuerpo, al comunicarles lo sucedido protagonizaron escenas desgarradoras que quebrarían hasta la mas sólida de las rocas.
La madre en el piso reclamándole a Dios el por que de su ensañamiento con el niño, mientras que el padre no atinaba mas que a darse de golpes en los muros con tanta fuerza que tuvo que ser detenido.
Los demás niños no articulaban palabra alguna, seguían en shock, y aparentemente no creían lo que había pasado con su compañero de pelota.
Lo doloroso estaba por llegar, el velorio que duro 3 días seria el inicio de una nueva vida para los padres, ellos se separaron por mutuo acuerdo, pues sostenían que ya no tenían un motivo para estar juntos, una risa, un orgullo un hijo.
Alex que es el nombre del niño tenia apenas 7 años de edad, primer lugar en su centro de estudios, campeón de natación en su categoría, y de mucha habilidad mental, le gustaba mucho mofarse de sus compañeros y jugarles bromas.
Estaba a punto de empezar un torneo en el campo de Marte, y en dos meses cumpliría un año mas, ya tenia pensado lo que pediría para su cumpleaños, un play station era su obsesión, con lo que soñaba todas las noches y fastidiaba a sus padres.
En acto simbólico los padres decidieron comprar todo lo que alex anhelaba, para dejarlo en su cuarto como si el lo estuviese usando y continué con ellos como si nada hubiera pasado.
Un auto modelo station wagon de color amarillo viene a toda velocidad pasándose la luz roja de la primera esquina, aparentemente el conductor se encontraba en estado de ebriedad, dado que el sentido zigzagueante no era muy coherente.
El destino ya estaba marcado algo trágico pasaría por culpa de la imprudencia y el alcohol. Ahora el auto viene con mayor velocidad esta vez era toda una bala, muy cerca de esta autopista se encontraba un parque donde las familias suelen jugar entre ellos con sus mascotas, compartiendo momentos de alegrías, en estas circunstancias las cosas de darían de otra forma.
Un encuentro deportivo de 5 pequeños terminaría en tragedia, el balón sale fuera del parque, uno de ellos se dispone a recogerlo, se posa justo en medio de la autopista y el automóvil amarillo lo arrolla sin ninguna compasión.
Los transeúntes no lo podían creer, la gente murmuraba como si se tratase de un evento deportivo, el auto se dio a la fuga y el cuerpo del pequeño quedo regado en un charco de sangre.
Nadie se atrevió a auxiliar al niño, solo atinaron a llamar a una ambulancia que para variar tardo cerca de una hora para llegar al lugar del hecho, el rostro de los hombres de blanco lo decían todo, el niño falleció a manos de los factores que mencionamos anteriormente, alcohol e imprudencia. Si estos dos tuvieran vida es muy probable que se encontrarían con cadena perpetua, pero en el Perú aunque duele decirlo, estuvieran en las calles sin temer, y quitando vidas a diestra y siniestra.
Los familiares del pequeño llegaron desesperados al hospital donde se encontraba su cuerpo, al comunicarles lo sucedido protagonizaron escenas desgarradoras que quebrarían hasta la mas sólida de las rocas.
La madre en el piso reclamándole a Dios el por que de su ensañamiento con el niño, mientras que el padre no atinaba mas que a darse de golpes en los muros con tanta fuerza que tuvo que ser detenido.
Los demás niños no articulaban palabra alguna, seguían en shock, y aparentemente no creían lo que había pasado con su compañero de pelota.
Lo doloroso estaba por llegar, el velorio que duro 3 días seria el inicio de una nueva vida para los padres, ellos se separaron por mutuo acuerdo, pues sostenían que ya no tenían un motivo para estar juntos, una risa, un orgullo un hijo.
Alex que es el nombre del niño tenia apenas 7 años de edad, primer lugar en su centro de estudios, campeón de natación en su categoría, y de mucha habilidad mental, le gustaba mucho mofarse de sus compañeros y jugarles bromas.
Estaba a punto de empezar un torneo en el campo de Marte, y en dos meses cumpliría un año mas, ya tenia pensado lo que pediría para su cumpleaños, un play station era su obsesión, con lo que soñaba todas las noches y fastidiaba a sus padres.
En acto simbólico los padres decidieron comprar todo lo que alex anhelaba, para dejarlo en su cuarto como si el lo estuviese usando y continué con ellos como si nada hubiera pasado.
BaiLAnDo CoN La NoChE!!
Viernes 8:02 de la noche, cuando la gente se prepara para abarrotar la selva de cemento llamada calle y las fieras salvajes que están al acecho en busca su victima, coger su presa y llevarlo hasta su manada presumiendo que lograron una gran hazaña con el sufrimiento ajeno. Este se convertiría en la más profunda de las lágrimas y la mas tétrica de las historias, el día que mas lloré.
Loco yo por ensordecer mis oídos con al música de un ambiente repleto de fieras moviéndose al ritmo de melodías casi todas absurdas y sin coherencia, antes de ello risa y bromas, burlándose de quien pasaba por la calle, buscándole hasta el mas mínimo defecto, ese mismo defecto recayó sobre la caja de cambio del transporte que nos llevaba hasta el lugar ruidoso que ya mencioné.
Dos vueltas girando cual ventilador encendido en su tercera velocidad, vidrios incrustados en nuestros cuerpo como si se tratase de una feria de piercings o peor aun, liquido de color vino tinto regado en el piso, no bebible y sin olor y que en ese momento formaba parte de un improvisado modelo de ropa que todos usábamos, polo con vino, jeans con vino, derramados en esas prendas, ahora inservibles, definitivamente de un solo uso.
Como en un cuento de adas siempre aparece el Caballero montado en su caballo, estos caballeros nuestros trepados en su transportes, con un ruido que hacia presagiar que la fiesta estaba terminando sin comenzar.
Espadas por sierras eléctricas, en ves de dragones fierros retorcidos, y la gente del pueblo se transformaron en estatuas buscando información preguntando y murmurando entre ellos ¿Qué paso?
Los caballeros muy gentiles nos llevaron al castillo, con guardias de vestimenta blanca que se encargaron de curar solo las heridas físicas, pues las psicológicas ya eran incurables.
La imprudencia fue la bruja de este cuento, y sin lugar a dudas el final la favoreció a ella, las victimas ya no necesitan de moraleja, la lección entro con vino y mucho piercing y fue aprendida sin replicas, la realidad aunque duela, es que en esta clase de cuento hay aun mucho vino por derramar.
Loco yo por ensordecer mis oídos con al música de un ambiente repleto de fieras moviéndose al ritmo de melodías casi todas absurdas y sin coherencia, antes de ello risa y bromas, burlándose de quien pasaba por la calle, buscándole hasta el mas mínimo defecto, ese mismo defecto recayó sobre la caja de cambio del transporte que nos llevaba hasta el lugar ruidoso que ya mencioné.
Dos vueltas girando cual ventilador encendido en su tercera velocidad, vidrios incrustados en nuestros cuerpo como si se tratase de una feria de piercings o peor aun, liquido de color vino tinto regado en el piso, no bebible y sin olor y que en ese momento formaba parte de un improvisado modelo de ropa que todos usábamos, polo con vino, jeans con vino, derramados en esas prendas, ahora inservibles, definitivamente de un solo uso.
Como en un cuento de adas siempre aparece el Caballero montado en su caballo, estos caballeros nuestros trepados en su transportes, con un ruido que hacia presagiar que la fiesta estaba terminando sin comenzar.
Espadas por sierras eléctricas, en ves de dragones fierros retorcidos, y la gente del pueblo se transformaron en estatuas buscando información preguntando y murmurando entre ellos ¿Qué paso?
Los caballeros muy gentiles nos llevaron al castillo, con guardias de vestimenta blanca que se encargaron de curar solo las heridas físicas, pues las psicológicas ya eran incurables.
La imprudencia fue la bruja de este cuento, y sin lugar a dudas el final la favoreció a ella, las victimas ya no necesitan de moraleja, la lección entro con vino y mucho piercing y fue aprendida sin replicas, la realidad aunque duela, es que en esta clase de cuento hay aun mucho vino por derramar.
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