jueves, 7 de agosto de 2008

JUGAR A CORRER

Viernes 5:31 de la tarde, las calles de las Bellas artes en el distrito de San Borja se encontraban aparentemente tranquilas, aunque como ya es costumbre el ruido es el que impera en Lima, el caos vial y la falta de conciencia peatonal son los protagonistas a toda hora.

Un auto modelo station wagon de color amarillo viene a toda velocidad pasándose la luz roja de la primera esquina, aparentemente el conductor se encontraba en estado de ebriedad, dado que el sentido zigzagueante no era muy coherente.

El destino ya estaba marcado algo trágico pasaría por culpa de la imprudencia y el alcohol. Ahora el auto viene con mayor velocidad esta vez era toda una bala, muy cerca de esta autopista se encontraba un parque donde las familias suelen jugar entre ellos con sus mascotas, compartiendo momentos de alegrías, en estas circunstancias las cosas de darían de otra forma.

Un encuentro deportivo de 5 pequeños terminaría en tragedia, el balón sale fuera del parque, uno de ellos se dispone a recogerlo, se posa justo en medio de la autopista y el automóvil amarillo lo arrolla sin ninguna compasión.

Los transeúntes no lo podían creer, la gente murmuraba como si se tratase de un evento deportivo, el auto se dio a la fuga y el cuerpo del pequeño quedo regado en un charco de sangre.
Nadie se atrevió a auxiliar al niño, solo atinaron a llamar a una ambulancia que para variar tardo cerca de una hora para llegar al lugar del hecho, el rostro de los hombres de blanco lo decían todo, el niño falleció a manos de los factores que mencionamos anteriormente, alcohol e imprudencia. Si estos dos tuvieran vida es muy probable que se encontrarían con cadena perpetua, pero en el Perú aunque duele decirlo, estuvieran en las calles sin temer, y quitando vidas a diestra y siniestra.

Los familiares del pequeño llegaron desesperados al hospital donde se encontraba su cuerpo, al comunicarles lo sucedido protagonizaron escenas desgarradoras que quebrarían hasta la mas sólida de las rocas.

La madre en el piso reclamándole a Dios el por que de su ensañamiento con el niño, mientras que el padre no atinaba mas que a darse de golpes en los muros con tanta fuerza que tuvo que ser detenido.

Los demás niños no articulaban palabra alguna, seguían en shock, y aparentemente no creían lo que había pasado con su compañero de pelota.

Lo doloroso estaba por llegar, el velorio que duro 3 días seria el inicio de una nueva vida para los padres, ellos se separaron por mutuo acuerdo, pues sostenían que ya no tenían un motivo para estar juntos, una risa, un orgullo un hijo.

Alex que es el nombre del niño tenia apenas 7 años de edad, primer lugar en su centro de estudios, campeón de natación en su categoría, y de mucha habilidad mental, le gustaba mucho mofarse de sus compañeros y jugarles bromas.

Estaba a punto de empezar un torneo en el campo de Marte, y en dos meses cumpliría un año mas, ya tenia pensado lo que pediría para su cumpleaños, un play station era su obsesión, con lo que soñaba todas las noches y fastidiaba a sus padres.

En acto simbólico los padres decidieron comprar todo lo que alex anhelaba, para dejarlo en su cuarto como si el lo estuviese usando y continué con ellos como si nada hubiera pasado.

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